Tu casa va un paso adelante.
Luces, portones, persianas, aire y cámaras, todo desde una pantalla. Pero lo bueno no es poder mandar: es que casi nunca haga falta.
- Luces
- Portones
- Persianas
- Aire
- Cámaras
No es una maqueta. Hay una casa en Costa Rica funcionando así hoy, con 418 aparatos conectados.
Entre tu dedo y la luz no hay espera.
La pantalla responde en el momento del toque, sin quedarse esperando a que la casa conteste. Un punto, una habitación, o una escena entera.
- Por punto
- Por habitación
- Dentro de una escena
Estos interruptores encienden y apagan; no regulan brillo. Por eso no vas a encontrar una perilla que no hace nada.
El sol todavía no pega y ya bajaron.
A las doce el sol entra de frente y la sala se vuelve un horno. Las persianas no esperan a que eso pase: bajan a la hora que vos pusiste, todos los días.
- Subir
- Bajar
- Parar
Suben, bajan y paran a mitad de camino. Porcentaje exacto no: estas persianas no lo tienen.
Se cierra antes de que oscurezca.
Con luz adentro y noche afuera, una casa de vidrio se convierte en vitrina. La tuya se cierra antes de llegar a eso, estés donde estés.
- Persianas
- Privacidad
- Abrir se confirma
Cerrar es directo. Abrir siempre te pregunta primero — la misma regla en toda la app.
Apagás una vez. Se apaga todo.
Desde la cama: lo que quedó encendido se apaga, los portones se cierran y el cuarto queda en 23°.
- Luces
- Portones
- Aire en 23°
Nadie tiene que dar la vuelta por la casa antes de acostarse.
Fin del día
Ahora hablemos de la tuya.
Vamos, vemos lo que ya está instalado y te decimos qué se conecta y qué no. Sin cambiar equipos, sin compromiso y sin costo.
Los dos botones abren tu programa de correo.
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Para ser exactos
Para ver la pantalla desde el teléfono sí hace falta internet: la app viaja por un túnel cifrado que sale desde tu casa hacia afuera, sin dejar puertos abiertos. Lo que no depende de la nube de nadie es el mando — el cerebro está adentro, en un equipo tuyo.